domingo, junio 17, 2007

Hoy me encontré con la maquina del tiempo, y me dijo que estuvo guardada desde siempre en el cajón de mi mesa de luz.

Y fue por ese río, manchado de barro y de esperanza, por el mismo en que el boludo quería que hundiera la cabeza de mi niño, de mi niño en flor, que afloraba a la hora de ser adulto. Pero no, me resisto a ahogar a mi río en la boca de mi alma. Es que muy bello para eso, y muy malvado a la hora de tomar represalias. ¿Qué queréis si todos tenéis las patas llenas de barro?
Por la caravana, desde la playa para llegar a casa, una mosca verde me esta siguiendo. Seguramente huele la carne, seguramente se saborea en la sola imagen de mis entrañas; pero no le daré ese gusto, no, a la mosca no. Tendrá que esperar un rato más. Tendrá que ser paciente. Antes de entregar mis huesos pienso escribir las palabras que todavía no pensé.

Medio vaso que circuncida el terror, ¿a terminarlo? ¿a empezarlo?
La bitácora exige que la ley sea cumplida, y las dadivosas musas prefieren odiarme. Es este otro capítulo, uno más de los sábados por la noche. Pero prometí ser fiel, y no pienso engañarme.
Perdón, lean mis anteriores post

viernes, junio 15, 2007


Duelen los zapatos a la hora de caminar, por eso es que no digo nada.
Por las grietas surcos de la pared, mil comparsas caminan. Llevan tapados de piel de de almeja y un pequeño estandarte del rock.
–Tenemos que matar las garrapatas del perro, nos van a llevar a nosotros.
Eso es todo lo que dice. Se calla, y empina la botella de licor de huevo que compro en oferta en un supermercado de mala muerte. No me detengo en su comentario, y pienso que necesito gafas para poder leer las letras diminutas, pero no dejo de enojarme con ella, porque se queda con la botella y se clava otro trago.
–Ya es hora de hacerme los anteojos – le comento.
–Pero si no tenemos para kaotrina, y vos querés anteojos para hacerte el lindo, dejate de joder. – me dice cuando va por el tercer trago.
–Sabes una cosa, vos no me entendés.
–Vos tampoco.
–¿queres coger?
–Si.
–Acá o en la cama.
–Me da igual.
–Vamos a la cama. Pasáme un trago.

Iulo






Los huesos de las mariposas son frágiles
se rompen cuando los piso.
Se rompen y se astillan,
porque son muy pequeños.

huesos que se rompen,
huesos que vuelan,
huesos que volaron,
huesos que quizás no tienen la intención de ser jaula,
ni alas,
ni mariposas.

Pero quiero confesar mi verdad,
me encanta pisar huesos rotos,
y si son de mariposas mejor

miércoles, marzo 07, 2007

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Esa prosa
¿una proeza?
¿un capricho?
¿un chico profeta o un profeta chico?

Pensamientos inquietos
revueltos bajo las sabanas.
El alma de la almohada
no vacila a la hora de arengar
usando punzantes frases efímeras.

La luz se apaga encendiendo dantescos sueños
Que al amanecer no son más que saliva y lagañas
Nunca vuelven a ser palabra
Ni siquiera letras desparramadas al azar

La mañana se sucede entre opalinas horas
La tarde muda pasa como un rayón por la vida
La noche cubre el éter con su capa ambigua
Y la madrugada ambidiestra vuelve a reclamar prosas escritas

Esa prosa
¿una proeza?
¿un capricho?
¿un chico profeta o un profeta chico?

domingo, marzo 04, 2007

Habla la locura "abla la locura"



Habla la locura

El refrán popular dice: “la locura es la única cosa que suspende su juventud en su fuga y atrasa la llegada del último día”. Estúpidos mortales, pedid a las Medeas, Circe, Venus y a la Aurora una segunda fuente de juventud. ¿No os dais cuenta de que sólo yo puedo proporcionarla y efectivamente lo hago?
Hablando de buena fe, ¿no es preferible ser como baco, loco, tonto, siempre regocijado, joven y rodeado de risas y deleites, que un solapado Júpiter siempre listo para hacer temblar a alguien?
¿Por qué cupido es acusado de tener una juventud eterna? Porque es amigo de las bromas y no hace más que locuras ¿por qué en Venus siempre florece la belleza y sus cabellos de oro? Porque tiene afinidad conmigo.
Mas no creo que las mujeres sean tan locas para agraviarme porque les diga locas, yo también soy mujer y la locura misma en persona ¿no es la locura, a quien ellas deben el ser más dichosas que los hombres?
¿Hay alguien más feliz que los hombres tratados de locos, aturdidos, tontos e imbéciles sobrenombres que me parecen bellísimos? Tal vez esta afirmación parezca loca y absurda, pero es verdadera. Para empezar, estas personas están libres del temor de la muerte. Su conciencia no sufre de remordimientos, no se asustan de cuentos de aparecidos ni de fantasmas o duendes. No tienen terror por los males que los amenazan, ni sienten orgullo por su felicidad. No están atados a los miles cuidados de que esta llena la vida, no conocen la vergüenza, ni el miedo, ni la ambición, ni los celos, ni el amor. Y si logran hacerse tan imbéciles como brutos, también tienen la ventaja, según los teólogos, de ser impecables.
Si el sabio archiloco resume todo cuanto lo martiriza de día y de noche y reúne en un montón todas las dificultades de la vida, comprenderá cuantos males evité a mis locos.
La primera edad de la vida es la más feliz. Nada es atendida ni mimada más que la infancia. Este encanto no nace sino de la aureola de la locura con que la naturaleza adornó la frente del recién nacido.
La juventud es festejada, ayudada, y pregunto ¿de dónde sino de mí proviene su encanto, que al retirar la razón la exime de todo cuidado?
En cuanto avanza la edad, la hermosura se altera, se esfuma la elegancia y crece el vigor. Los humanos se apartan de mí, la vida se aleja de ellos y pronto llegan a la vejez rezongona, una edad molesta para los demás, insoportable para los hijos de Adán si no estuviera yo allí para auxiliarlos. Yo, en lo posible los vuelvo a la infancia. Por eso se dice que la vejez es una segunda infancia.
Los ancianos chochean y desvarían igual que el niño. ¿Y no constituye la locura su principal ornamento?
No hay nada más cansador que la intimidad con un viejo que mantiene, además de la experiencia, el vigor de la inteligencia y la nitidez del entendimiento. Por eso es beneficio que otorgo el hacerlos chochear y hasta logro volver a hacerles deletrear el verbo “amar”.




Fragmentos de “El elogio de la locura” de Erasmo de Rotterdam


Para mi amiga Venus__ ... Te quiero mucho "archiloca"

martes, febrero 27, 2007

pinchar aquí para escuchar el poema. me acompaña Callero y el canti

































REBOTA






Rebota, rebota y rebota
La piedra, la piedra y la piel
El agua, del agua y el alma
Del frío, los niños
Y el filo del río

¡Aleluya a la alfombra de algas!
Alegría a la vera del riel
Del invierno
El pastar de esas vacas,
Y el isleño aquél

Panorama pantagruélico de un pez

Enganchado al anzuelo de tripas
Casi descarnadas
Pan o rama

Ensartado hasta el cogote
Y las escamas
Arrancadas.

Las llamas, las yagas, las yemas
Heladas, dálmata
Preñada

De larguísimas lágrimas
Larvas ensoñadas
Al borde del alba

Zen

En el almacén, el pan
O rama
U hoja la ra la la Lara










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martes, enero 02, 2007






la vida de un Ricardo (fragmento)


Por fin en casa, voy subiendo las escaleras que conducen a mi departamento, y parece que todo el mundo sale a recibirme. La gorda del 2 bajando las escaleras hecha una tromba, arrastrando a su guricito de la oreja. Pasa por al lado mío, me mira con cara de perra y me
dice –buen día.
–Buenas –respondo, por miedo a que con la mano que le queda libre, me agarre de una oreja y me haga bajar las escaleras a los tirones.
La gorda ésa siempre esta de mal humor.
Ya en el último tramo de la escalera, me cruzo con el puto del 1
–buen día, ¿Cómo te va? –dice el puto del 1 siempre tan educado y cortés.
–Y…. acá andamos, con un día de mierda – le contesto
–bueno, ya va a pasar
–eso espero.
El puto del 1 me cae bien, siempre es amable, debe ser artista el puto del 1, seguro que es artista, por lo menos tiene una guitarra. Debe ser músico el puto del 1.
Una vez adentro de mi casa, enciendo la computadora para revisar mi correo, enchufo el calefoncito eléctrico y busco ropa limpia, nunca tengo medias limpias. Empiezo a ver los mensajes.
De: Mario. Asunto: asado
Ricardo el domingo comemos un asado en casa. Traete un vinito.
De: Jorge. Asunto: fútbol
Ricardo el domingo comemos un asado en lo de Mario y después hacemos un picadito en el club trae la pelota.
De: Gustavo. Asunto: ¿cómo andas?
¿Che te avisaron del asado?
De: Maria. Asunto: hola mi amor
Amor, el domingo quiero ir al cine ¿me llevas?
No lo puedo creer, Maria va a conseguir que me vuelva loco.
A todo esto suena el timbre, y me apresuro a espiar por el orificio de la puerta, ese que esta para espiar. Es Mónica, viene subiendo las escaleras con varias bolsas de supermercado. Apago los parlantes de la computadora, por las dudas y me quedo inmóvil.
Mónica es mi novia, o no, no sé. Lo que sí es seguro, es que está empecinada en ocupar el lugar que dejó Maria.
Osea para aclarar el panorama: Mónica vendría a ser mi amante que quiere ser mi esposa y Maria es mi ex esposa que quiere ser mi amante.
Mónica sigue golpeando la puerta, le lleva mucho tiempo resignarse a la idea de que no estoy, hasta que por fin dice –la puta que lo parió – y se retira. Cuando creo que ya estoy a salvo escucho –la concha de la lora – clavo mi ojo en la mirilla nuevamente y veo a Mónica recogiendo latas de arveja, garbanzo, choclo, ensaladas y otras tantas más. Mónica es amante de la comida enlatada.
Tuve que taparme la nariz y la boca para que no se me escape una carcajada. Pero el intento fue inútil. La risa me brotó desde el estomago y estallo en mi boca. Mecánicamente comprendí que había cometido un error y volví a pegar el ojo en la mirilla. Mónica subía las escaleras a toda velocidad.
Desesperado, lo primero que se me ocurrió fue prender el equipo de audio, la aspiradora, la licuadora, los parlantes de la PC, todas las luces de la casa, y no sé porque motivo me quedé abriendo y cerrando la puerta de la heladera, mientras lamentaba no tener una guitarra como tiene el puto del 1.
La escena duro alrededor de veinte minutos, hasta que estallo la licuadora.
Apague todos los artefactos eléctricos y sigilosamente me acerque a la puerta y mire por la cerradura. Por suerte Mónica ya se habia ido.
Ya mas relajado, me doy una ducha caliente, y me visto para ir a la casa de mi mamá.









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